PALABRAS DE JAVIER ESPADA

  PROPUESTAS DEL PATRONATO Y
 RESPUESTAS DE JAVIER ESPADA


  Escritos de:

  ÁNGELES GONZÁLEZ-SINDE

  ÁNGEL GARCÉS

  FERNANDO LARA

  JAVIER ANGULO

  NACHO CARBALLO

  CARMELO ROMERO

  EMILIANO ALLENDE ZAPATERO

  ALFONSO DE LUCAS BUÑUEL

  JUAN FERRER

  DANIELA MICHEL


  RENUNCIA DE JAVIER ESPADA

  JAVIER MARTÍN-DOMINGUEZ

  ANTONIO LLORENS


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Antonio Llorens


22 x don LUIS. CALANDA VIVA

Todos los veranos, desde 2005, colaboré modestamente con el Centro Buñuel de Calanda y con su director, Javier Espada, para que se llevara a cabo una experiencia extraordinaria -público e invitados, generalmente con films, libros, exposiciones o cursillos bajo el brazo- que prácticamente no tenía parangón. A pesar de los recortes de presupuesto y las zancadillas a su director, el encuentro o festival de Calanda, 22 x don Luis desde su primera edición, de la que me siento co-autor, permitía unas lecturas de las que di buena cuenta en las páginas de Cartelera Turia, de Valencia, mientras tenía la sensación de que creían lo que contaba aunque nunca mis compañeros acudieran a comprobar las bondades de aquellas sesiones.

Incontables amigos previos o conocidos allí, satisfechos de cuanto les había ofrecido el pueblo y el festival. Desde el siciliano Mario Patané, quien hermanó sus encuentros con Morricone, Scola, Rosi, Piovani, Sciascia, etc., con la cita de Calanda, hasta el actor de Tristana, Jesús Fernández, que acudió acompañando su documental Entresijos del verdadero Crimen de Cuenca (quien no hay visto este docu, puede estar seguro de no haber visto nada),pasando por Javier Martín Domínguez cuyo texto sobre la dimisión de Javier y las presiones del “Patronato” no tiene desperdicio. Y Asunción Balaguer, Daniela Fejerman, Bárbara OukaLele, Farah Ahmed, Cecilia Gessa, Rosa Maria Calaf, Pepa Terrón, etc., etc., etc.

Y, sobre todo, buen rollo. Dio para mucho, pero no daba para más. Éramos legión los que pasamos y eran legión quienes soñaban con pasar. Ahora, parece, que toda esa iniciativa se ha truncado. Ante el asombro y el pasmo todo apunta a una desquiciada quimera política para quienes el único trofeo es la cabeza del responsable. Juan Luis Buñuel no ha tardado en pronunciarse. Y los demás vamos incorporándonos. La legión, ahora, se llena de denunciantes, de reclamaciones y de advertencias. El resumen, el grito, el canto, es NO HAY DERECHO. No hay derecho, efectivamente. Cuando una iniciativa aparece repleta de virtudes, no hay derecho. Y lo malo, lo peor, es que seguramente los estranguladores lo saben.

ANTONIO LLORENS