Día 5


Entrevista al actor Oscar Jaenada, actor protagonista de “Cantinflas”.


Entrevista a Fernando Llanos, director de “Matria”


Mis temores como actor los he visto realmente con Cantinflas: Jaenada

Notimex


El charro que desafió a los nazis

El País. Cultura, Roberta Bosco 05/08/2015

El mexicano Fernando Llanos presenta en Calanda una película sobre su abuelo, que lideró en 1942 un ejército ante un posible ataque alemán.

En 1942, dos meses después de que México declarara la guerra a Hitler y sus aliados del Eje, un tabasqueño llamado Antolín Jiménez reunió un ejército de charros, máximo símbolo de los valores patrios, para rechazar una posible, aunque improbable, invasión de la Alemania nazi. La Legión de Guerrilleros Mexicanos, así lo bautizó, llegó a reunir a miles de hombres a caballo, armados hasta los dientes, entrenados y organizados en 250 grupos alrededor de todo el país. A pesar del corte surrealista, la historia es completamente cierta, de aquellas que demuestran cómo a menudo la realidad supera a la ficción. Así lo prueban recortes de periódicos, fotografías, panfletos y otros materiales de la época que el artista Fernando Llanos ha recopilado en un documental, Matria, que se presenta hoy en 22 x Don Luis, el festival de cine de Calanda, pueblo natal de Buñuel, en Teruel, que año tras año reúne películas que, presumiblemente, le habrían gustado al director de Viridiana. Esta, desde luego, reúne muchos ingredientes.

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Conocido hasta la fecha como artista visual, dibujante, performer y, sobre todo, videoartista, Fernando Llanos (México DF, 1974) se enfrenta por primera vez a un largometraje, poniéndose detrás y delante de la cámara para contar la historia de Antolín Jiménez, quien además de editor, político, masón y presidente de la Asociación Nacional de Charros, el grupo más representativo de la mexicanidad, fue su abuelo.

“Antolín Jiménez participó en los principales eventos de su tiempo, la época dorada de México”, explica Llanos, quien al principio encontró mucha resistencia por parte de su familia y especialmente de su madre, la menor de los siete hijos de Antolín Jiménez. “Luchó al lado de Pancho Villa, y el presidente Lázaro Cárdenas le apreciaba tanto que le regaló un caballo, pero para mí durante muchos años fue sólo el abuelo que había muerto a los nueve meses de nacer yo. Con la edad empecé a preguntarme por qué en casa se le mencionaba raras veces, porque todo lo que le rodeaba era despampanante y a la vez frío y misterioso”, agrega.

“Antolín Jiménez participó en los principales eventos de su tiempo, la época dorada de México”, explica Llanos, quien al principio encontró mucha resistencia por parte de su familia y especialmente de su madre, la menor de los siete hijos de Antolín Jiménez. “Luchó al lado de Pancho Villa, y el presidente Lázaro Cárdenas le apreciaba tanto que le regaló un caballo, pero para mí durante muchos años fue sólo el abuelo que había muerto a los nueve meses de nacer yo. Con la edad empecé a preguntarme por qué en casa se le mencionaba raras veces, porque todo lo que le rodeaba era despampanante y a la vez frío y misterioso”, agrega.

Al seguir las huellas de su abuelo, a través de su archivo y de los recuerdos de quienes le conocieron, Llanos se dio cuenta de que su vida estaba indisolublemente entrelazada con grandes eventos históricos y sociales de México. “Es una historia fascinante, pero a la vez representa la construcción de un sistema político de excesos que le ha costado mucho al país”, admite Llanos. Matria ganó el premio al mejor documental en el Festival de Cine de Morelia, el principal de México.

La película, que ha contado con financiación pública, arranca con un jovencísimo Antolín, soldado de Villa, dinamitando trenes en Chihuahua y participando en las principales batallas de la revolución, la victoria de Torreón y las derrotas de Celaya y Agua Prieta.

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“Tras el plomo revolucionario, se fue a la capital en busca de pesos y besos, e inmediatamente entró en política. Fue tres veces diputado por tres partidos diferentes y por un Estado donde no había nacido, compartió cartel con Álvaro Obregón y fundó el partido que estaría en el poder más de 70 años”, cuenta Llanos.

En Matria, un guiño al lema de los charros Todo por la patria, el propio autor narra cómo en 1920 Antolín Jiménez entró en la masonería, junto con hombres como Benito Juárez, Vicente Guerrero y Lázaro Cárdenas, y cómo llegó a Gran Maestro grado 33, el más alto.

También abrió un despacho fiscal que convirtió en editorial, negocio que mantuvo durante toda su vida. “Con el fin del latifundio, los charros llegan a las ciudades y convierten sus actividades en espectáculo y fiesta deportiva. A partir de los años cincuenta, el cine y la literatura los encumbran como máximo símbolo de la mexicanidad. Antolín ya tenía dinero, posición social, poder político y protagonismo nacional y vio una manera de capitalizar y poner en valor la tradición de los hombres a caballo: así nació el ejército de charros”, explica el director, que tampoco oculta la leyenda negra de Antolín y las habladurías que le atribuyeron el asesinato de su primera esposa.

“En realidad, mantuvo dos familias durante muchos años y la mía tuvo siempre el estigma de ser la de la amante. Creo que su primera esposa no murió en un accidente de coche provocado, así como no creo que su familia hiciera magia negra a la mía”, concluye el artista, quien ha contado con dos colaboradoras de excepción: su esposa, la artista Jessica Herreman, y la cantante Lila Downs, que ha contribuido a la banda sonora de la película.

De Videoman a ‘inobediente’

Videoartista con una vena de performer, Fernando Llanos se dio a conocer con personajes como Videoman, un superhéroe que realizaba “intervenciones de acupuntura audiovisual urbana”, armado de un sistema autónomo móvil que le permitía proyectar vídeos en cualquier rincón público. Aunque ahora le pica el gusanillo del cine, sigue trabajando también en su vertiente más plástica.

“El documental es un género muy verídico, pero no quería dejarlo como una historia cerrada, así que he estado trabajando en unas piezas a posteriori que me permiten especular”, explica Llanos. Se trata de dibujos y esculturas realizadas con oro y petróleo sobre madera que formarán parte de una exposición que se inaugurará en México el próximo 24 de febrero, Día de la Bandera.

La muestra, que incluirá también documentos, fotografías, dibujos y objetos de la época, se prolonga en un libro que aprovecha las más de 50 horas de entrevistas y los 635 documentos del archivo de Antolín que ya han sido digitalizados. Mientras tanto, Llanos trabaja en su segundo largometraje Los Inobedientes (en alusión a los indígenas rebeldes), ambientado en 2083, en un mundo de ciudadanos armados, donde se vende el petróleo y se privatiza el agua. “La consecuencia lógica de obsesionarse con el pasado es pensar en el futuro”, concluye.


Charros contra nazis en el pueblo de Buñuel

El videoartista Fernando Llanos presenta en el festival buñueliano de Calanda un documental sobre su abuelo, fundador de una milicia para repeler una posible invasión alemana en México

El Cultural, FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | Publicado el 06/08/2015

Antolín Jiménez fue uno de los soldados “dorados” de Pancho Villa durante la Revolución Mexicana. Después, partiendo de cero, consiguió ascender en las jerarquías de la masonería y del nuevo orden político. Además de diputado federal, fue también el presidente de la Asociación Nacional de Charros, que aglutinaba a los jinetes practicantes de esta cultura ganadera convertida en deporte urbano, hoy icono del folklore mexicano con sus trajes adornados de plata y sus grandes sombreros de ala ancha. Pero la empresa más llamativa de Jiménez fue la creación, en 1942, de la Legión de Guerrilleros Mexicanos, un ejército de 100.000 charros que se entrenó para repeler una posible invasión nazi en México.

La historia de Antolín Jiménez la ha rescatado su nieto, el videoartista mexicano Fernando Llanos, con un documental de creación titulado Matria. “Los revolucionarios usaban esta palabra como apócope de ‘madre patria’ y me gustó como título”. Él sabía poco de su abuelo, en su familia no se hablaba de él. “Hizo mucha plata, fue un tipo chingón y no preguntes más”, le decían en casa cuando preguntaba por él. Pero esto cambió cuando fue invitado a participar en una exposición sobre el centenario de la Revolución mexicana en la ciudad fronteriza de El Paso, en la California estadounidense. Llanos sabía que su abuelo había luchado a las órdenes de Villa, así que fue a casa de su abuelo, donde ahora viven sus tíos, para investigar en el archivo familiar. Allí encontró un montón de historias interesantes que merecían ser contadas y pronto supo que tenía que hacer una película con todo aquello, un proyecto que le ha llevado cuatro años y medio de trabajo. “Sentí una gran afinidad con mi abuelo al descubrir que, como a mí, tenía la inquietud de hacer muchas cosas distintas y brincar de un lado para otro”.

Lo que no sabía Llanos es que al tirar del hilo se iba a topar con una parte oscura del pasado de su abuelo que había permanecido silenciada y que iba a enfrentarle con el resto de su familia. “Mis tíos me han dejado de hablar, se enojaron conmigo. Pero yo creo que esta película, al final, será sanadora para mi familia. Tienen que comprender que nadie les va a juzgar por lo que hizo mi abuelo”, explica el autor a El Cultural.

El documental se presenta este jueves en el pequeño pueblo de Calanda, Teruel, donde se celebra todos los años un modesto (20.000 euros de presupuesto) y peculiar festival de cine que exhibe películas actuales que le gustaría ver a Luis Buñuel si estuviera vivo. Esta es la curiosa filosofía del festival 22 x don Luis, que dirige Javier Espada, así como el Centro Buñuel de la localidad, donde nació el creador de hitos del cine como Viridiana o Un perro andaluz.

¿Cómo saber qué películas le gustarían a don Luis? “Tienen que ser obras personales, libres, innovadoras y con elementos que enlacen con la filmografía de Buñuel”, explica el director del festival. Por ejemplo, el año pasado se programó Ida, una película polaca que tiene el mismo comienzo que Viridiana, con una novicia que es enviada a ver a un pariente antes de tomar definitivamente los votos. Y este año, se ha presentado la china Black Coal, en cuyo arranque vemos una cinta transportadora de carbón en la que viajan restos humanos, “detalle que enlaza con el ojo cortado de Un perro andaluz”. Su director, Diao Yinan, es un ferviente admirador de Buñuel y lamentó en su último viaje a España no poder visitar la tierra del cineasta.

Entre otras películas, también han visto o podrán verse (el festival comenzó el domingo 2 y acabará el viernes 7) el premiado documental La sal de la tierra, de Wim Wenders, dedicado al artista brasileño Sebastião Salgado; El cartero de las noches blancas, la última película del veterano Andrei Konchalovsky, ficción sobre los habitantes del remoto lago Kenozero, al norte de Rusia; o El violín de piedra, de Emilio Ruiz Barrachina, una amarga comedia sobre la despoblación rural.

Todos los años, el festival buñueliano dedica parte de la programación a México, “como muestra de gratitud hacia el país que acogió a Buñuel y que permitió que desarrollara plenamente su carrera como cineasta”, explica Espada. En esta, la undécima edición, además de Matria, podrán verse otros dos largometrajes (y cuatro cortos) mexicanos como Cantinflas, sobre cómo el célebre cómico llegó a rodar La vuelta al mundo en 80 días de Mike Todd; y González, de Christian Díaz Pardo, sobre un parado que encuentra trabajo en un call center de un templo evangelista y donde Carlos Bardem interpreta a un predicador sin escrúpulos.


 

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